Monday, 9 January 2017

El "Cómo" en la Formación – “Self Directed” y “Other Directed”

Una Conversación con un Director de Fábrica  y reflexiones sobre la educación.

Hablando conmigo hace unos meses el Director de Planta de una empresa de ingeniería, ganadora de varios premios (y que destaca por su historial de mejora continua) me comentó que, con diferencia, prefiere contratar a personas con los conocimientos técnicos mínimos necesarios para llevar a cabo el trabajo pero con la capacidad de desarrollarse al mismo tiempo que vayan desarrollando el trabajo y que vayan colaborando en un esfuerzo de desarrollo continuo de todo el equipo que contratar a personas con formación técnica superior.

De hecho esta orientación se había convertido para él casi en una regla de “ingenieros no, técnicos con FP sí”. Los ingenieros, afirmaba, tienden  a enfatizar demasiado sus conocimientos adquiridos y demasiado poco lo que podían llegar a conocero aprender. Eso les hacía más tradicionalistas y menos flexibles. Remató comentándome que a menudo tenían una idea bastante inflada de su propia posición y tendían a priorizar mucho las jerarquías y cadenas de mando.

"¿Y no notas que los ingenieros vienen formados en trabajo en equipo y en competencias de comunicación y liderazgo?" pregunté. Me dedicó una breve pero intensa mirada llena de ironía, "Eso es lo peor" me comentó, "vienen pensando que se saben todas en eso también." Los de FP puede que sepan menos, pero parecen más equilibrados, vamos, menos sabehondillos"

Me llamó la atención en su momento, no porque me parecía descabellado lo que contaba, sino porque parecía ir en contra de la tendencia actual en la formación superior de añadir más y más contenidos y competencias (a menudo a costa de la habilidades para procesar de forma efectiva y desenvolverse) con la convicción de que eso es "lo que quieren las empresas". Me preguntaba si no había un cierto desequilibrio evidente en eso. Incluso un sentido de estarse alejando cada vez más de los resultados que se busca a pesar de las buenas intenciones (sensación, por otra parte, bastante frecuente a la hora de pensar en los intentos de perfeccionar los sistemas de educación).

Y es que es muy compleja la relación que existe entre las habilidades y conocimientos “de contenido” y las propias habilidades necesarias para, por una parte, desarrollar esas habilidades y conocimientos y,por otra parte, hacer con ellos algo que merece la pena.

Es decir la relación entre los conocimientos y habilidades "de contenido" de una discplina determinada y las habilidades de exploración, relación y autogestión por otra.

Cargar el currículo con “competencias” (transversales o de otro tipo) y "apostar por la excelencia" no es necesariamente el camino óptimo.

Un argumento a favor de una enseñanza que incluya habilidades de modelar aprendidas experiencialmente como parte del currículo.

Quizá la cuestión no sea añadir más “competencias” al currículo para cargar más todavía a un alumnado recargado ya hasta el punto de aplastamiento en algunas disciplinas

En un mundo donde el acceso o “posesión” de la información no es tan problemático como velar por la calidad de la misma, la manera de procesarla y el uso que se hace de ella, es más que posible que utilizar la buena memoria y la capacidad de repetir como manera de distinguir entre los mejores y los mediocres sea no solo injusto sino directamente contraproducente.

Es un tópico hoy día afirmar que “se hace lo que se mide”. Viene a decir que la manera por la que se evalúa a una persona influirá directamente en lo que hace: es decir que un estudiante, por ejemplo, adaptará su comportamiento de estudios para optimizar los resultados en los exámenes por más que se le diga que “ lo que importa es aprender” y los trabajadores en cualquier organización aprenderán a “jugar el sistema” y optimizar sus resultados según los objetivos que se les marque aunque esto vaya directamente en contra de lo que es mejor para los clientes.

Es una verdad parcial. Es cierto que actuaremos y adaptaremos nuestro comportamiento según los estándares que utilicemos (véase McWhirter 1998) . También es cierto que en los sistemas “other managed” o “other directed” (es decir, en sistemas manejados o dirigidos por otros) los estándares tenderán a ser versiones más o menos bien entendidos y más o menos bien aplicados de los estándares utilizados por otros.

Sin embargo, en el caso de un sistema “self managed” o “self directed” (es decir auto-gestionado o auto dirigido) los estándares que se utilizan serán propios y basados en la propia experiencia. Esto es, creo,  a lo que se refiere McWhirter en “el Arte y la Ciencia del Aprendizaje Auto Creado” cuando comenta que muchos niños aprenden “solo a seguir” al encontrarse envueltos en sistemas manejados y dirigidos por otros. Tristemente, parecería que  el abandono del aprendizaje a favor del seguir-las-instrucciones acaba coartando la creatividad y viciando la capacidad de aprendizaje a muy largo plazo.

Un sistema de aprendizaje que fomente la comprobación de las cosas en la propia experiencia y especialmente, que se base en una metodología precisa de modelar puede utilizarse con cualquier contenido y proporcionaría el equilibrio entre los contenidos históricos que forman parte del “cuerpo de conocimiento” de una disciplina determinada junto con las habilidades de autogestión, exploración y organización e interacción y relación con otros que constituyen un campo propiamente dicho.

Hoy por hoy, el único sistema que conozco que cumpla con estos requisitos es el DBM de John McWhirter y desde luego recomendaría a cualquier persona interesada en el aprendizaje efectivo a formarse en ello aunque solo fuera por la enorme cantidad de trabajo ya realizado en ello.

Buscando ahora una imágen para poder ilustrar el tema, se me hace más obvio todavía la importancia de este trabajo. Las nociones de "self directed" u "other directed" de por si no son de gran utilidad. De la misma manera que los comentarios del Gerente de Planta que mencioné al comienzo pueden ser motivo de aplausos o indignación, muchas de las nociones que se izan y arrian en la navegaciòn por las redes sociales y anti sociales son más banderas que velas, más símbolo de "status" que medio de propulsión. Una vez acordado que la autogestión y auto dirección pueden ser "claves" como afirma el siniestro señor Jobs en la ilustración la pregunta que se hace urgente es "¿y cómo?". La manera de hacer, la calidad - o quizá mejor dicho la cualidad de hacer es fundamental si hemos de pasar más allá de buenas intenciones. Allí es donde la precisión y detalle de los 900 (y sumando) modelos del DBM pueden aportar algo principal.

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