Friday, 10 June 2011

Hablar del Modelo de Aprendizaje Experiencial – o Aprender a Modelar la Experiencia

En el transcurso de varios años – y especialmente en ámbitos universitarios – he encontrado cursos de formación en los que el “ponente” (utilizo la palabra muy a sabiendas) presenta ejemplos de “lo que hay que hacer” para “introducir aprendizaje experiencial” en el aula. Lo que sigue es una “ponencia” (eso si con algunas prácticas) de lo que, en la opinión del profesor, son las técnicas adecuadas para realizar “aprendizaje reflexivo”.
En un mundo donde el aprendizaje experiencial o es sinónimo de terapia de grupo o es una pálida réplica de las ideas de Kolb esto es comprensible pero la ironía es patente. ¿Cómo diablos puede hacerse un curso de aprendizaje experiencial si lo único que se hace es hablar de lo que es o no es?
Si solo fuese cuestión de ironía las dificultad se reduciría a la estética – hace un poco feo – pero no es eso. El beneficio principal del aprendizaje experiencial (por lo menos el aprendizaje experiencial con modelado DBM) es que es una aproximación que se base en enriquecer la base experiencial de las personas para, después, organizar y gestionar, no desde una serie de reglas o “hay que haceres” sino desde un sentido sólido y contrastado de lo que funciona, como y por qué (y lo que posible o probablemente funciona).  
En un curso reciente con un grupo de profesores universitarios hice la pregunta a una de las participantes “¿cuales son las fuentes de información con las que contais en este curso?” “Vdes.” me contestó de inmediato. Ahora bien, en ese grupo había muy por encima de 50 participantes cada uno con muchos años de experiencia docente y más de experiencia humana - y solo dos profesores (los "Ustedes" a los que se refería la participante en cuestión). Y sin embargo ¡se nos identificó como la fuente (en singular - ni si quiera una de las fuentes) de información!  
Si identificamos que las fuentes de información incluyen: los demás participantes del grupo, libros y otras publicaciones y – sobre todo y más ignorado que todo – uno mismo, la noción de "recibir del profesor" (o los profesores) o de que el/ la profesor "imparte" algo cambia. Es posible, por supuesto, que el /los profesores proporciona información – de hecho es inevitable, pero no es tan importante como su papel como gestor, director, supervisor e inspirador de las actividades.  
Otra ironía - una vez quitado el foco de atención en el profesor / la profesora como fuente (o fuente principal) de información se le puede prestar una atención mucho más útil y es el comienzo de su involucración más completa en un grupo con muchas más posiblidades.  
Los participantes que atienden en múltiples direcciones cuentan con la base de una experiencia mucho más rica de aprendizaje.